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LA PLUMA DE PLATÓN - Para mis cuates contadores

Murió un contador y se fue a las puertas del cielo.


Sabido es que los contadores por su honestidad siempre van al cielo.


San Pedro buscó en su archivo, pero últimamente andaba un poco desorganizado y no lo encontró en el montón de papeles, así que Le dijo:


“Lo lamento, no estás en listas...”


De modo que el contador se fue a la puerta del infierno, rápidamente le dieron albergue y alojamiento.


Poco tiempo pasó y el contador se cansó de padecer Las miserias del infierno, así que se puso a diseñar y construir mejoras.

 


Con el Paso del tiempo, ya tenían ISO´s 9000-14000, 9000-14000, ,18000, 21000, SAP R3, monitoreo de cenizas, aire acondicionado, inodoros automáticos, escaleras eléctricas, redes de comunicaciones con fibra óptica, programas de mantenimiento predictivo, sistemas de control field bus y Hart, sistemas de control de acceso mediante huella digital, etc., etc., etc., etc.
Y el contador se convirtió en la adquisición más rentable en millones de años para el infierno.
Un día Dios llamó al diablo por teléfono y con tono de sospecha le preguntó:
“¿Y que... cómo está por allá en el infierno?”

 


¡Estamos a toda madre! contestó el diablo. Estamos certificados ISO 9000, 14000, 18000, 21000, tenemos sistema de monitoreo de cenizas, aire acondicionado, inodoros con drenaje mediante sensor infrarrojo, escaleras eléctricas con control automático de carga, equipos electrónicos para controlar el ahorro de energía, internet inalámbrico 811.02. etc.
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Dios preguntó entonces:


“¿Qué acaso tienen un contador allí?
El diablo contestó: ¡Sí!
Esto es un enorme y garrafal error, ¡nunca debió haber llegado ahí un contador!
Los contadores siempre van al cielo, eso está escrito y resuelto para todos los casos.
¡Me lo mandas inmediatamente!”.
“¡Ni loco!” Dijo el diablo.
Me gusta tener un Contador de planta en esta organización... Y me voy a quedar con él eternamente”.
“Mándamelo o… ¡Te demandaré!”
Y el Diablo, con la vista nublada por la tremenda carcajada que soltó, le contestó a Dios: ¿Ah sí? ...y por curiosidad ¿de dónde vas a sacar un abogado si todos están aquí?”
Moraleja:
Hay que entender a los contadores, amarlos, bendecirlos y darle gracias a Dios por haberlos creado.

 


1. Un contador no es que sea prepotente, es que está rodeado de inútiles.
2. Un contador no tiene el ego muy grande, es que el cuarto es muy chiquito
3. No es que quieran tener la razón siempre, es que los otros siempre se equivocan.
4. Un contador no es que carezca de sentimientos, es que los otros son unas nenas lloronas
5. Un contador no tiene vida desorganizada, es solo que tiene un ritmo de vida particular.
6. Un contador no ve el mundo, lo cambia.
7. Un contador no es que sea un crecido, es que los simples mortales no lo comprenden.
8. Un contador no es un ser calculador y frío, simplemente, le parece divertido pasar por encima de la gente común.
9. Un contador no es un enredador, es que los usuarios se enredan porque no entienden nada.
10. Un contador no es un crítico, es que los errores de la gente son muy evidentes.
11. Un contador no es un inútil para hacer tareas cotidianas, es que para qué demonios gastan sus valiosas energías en bobadas.
12. No es que el trabajo los absorba es que.. ¿de qué carajos estaba hablando?
13. Un contador no comete errores, solo prueba si los demás estaban prestando atención.
14. No es que se crean la gran cosa, ¡es que lo son!
Para las tías de mis primas

 

Cuestión de prioridad
Una señora bien entrada en años estaba en la cubierta de un navío, agarrando su sombrero firmemente con las dos manos, para que el viento no se lo lleve.
Un caballero se aproxima y dice:
--Perdóneme señora... no quiero incomodarla, pero ¿usted se dio cuenta que el viento le está levantando mucho su vestido?
-Sí, pero necesito las dos manos para sostener mi sombrero.
-¡Pero usted debe de saber que es posible se le vean sus partes íntimas! dice el hombre.
La señora miró para abajo y luego para arriba y responde:
-Caballero, cualquier cosa que se vea de aquí para abajo tiene 85 años... ¡Y el sombrero lo compré ayer!
Y por fin, ¡ya se fueron los maestros!
Hasta el próximo año, para no fallar.
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