Categoría: Opinión Publicado el Miércoles, 30 Mayo 2012 10:30
La política es el conjunto de los esfuerzos que se hacen en vista de participar en el poder o de influir en la repartición del poder.
Max Weber
¿Se han fijado que en programa “Cosas de la Vida” nunca acuden personas con personalidades agradables?
Lo que sucede es que a los guapos y a las bellas no nos gusta ser exhibidos públicamente y menos aún con nuestros problemas, todos tenemos problemas en nuestras existencias, pero de eso a vender nuestras presencias en ese tipo de foros --porque ni modo que lo hagan totalmente gratis--, además de que persiste la duda de que muchos de esos “casos” son producto de guiones de escritores muy imaginativos, el asunto es que ese tipo de programas tiene mucho auditorio por el morbo de ver como se destrozan otras vidas y sentirnos mejor porque somos mejores como individuos o como familias, cuando no siempre es así.
El lunes se ofreció a los televidentes un supuesto debate entre candidatos al Senado, pasado poco rato de dicha oferta también estaba disponible “Cosas de la Vida”, la verdad estuvieron más interesantes las debilidades humanas que el cacareado debate.
No había muchas esperanzas en el debate entre los candidatos al Senado representando a Oaxaca, pero se pasaron, no solamente no se puede señalar a un ganador, ni siquiera a Oaxaca, fue en el mejor de los casos una constante mención de los candidatos a la Presidencial lo único que valió la pena.
La lindísima Lupita Thomas condujo este frío formato, que no tuvo nada de debate, tuvo a su cargo la presentación, tomar el tiempo --cosa que se le barrió en varias ocasiones--, interrumpir a los “debatientes” cuando se pasaron de tiempo, leer las preguntas que dijo el IFE estatal que fueron resultado de consultas a jóvenes universitarios de 39 universidades quedando la duda de cuáles fueron esas universidades.
Sin personalizar fue claro que los candidatos no fueron claros, las propuestas quedaron en una cadena de buenos deseos y mejores intenciones, se habló de muchas cosas, prácticamente ninguna se analizó en serio.
Salvo las intervenciones del candidato del Verde Ecologista que no tenía nada que perder los demás dejaron más dudas que respuestas, algunos de ellos de plano no pudieron o no quisieron contestar los alfilerazos que les metió alguno de los otros, a alguno que debía contestar alguna pregunta de las aprobadas --quién sabe cómo y con cuál criterio las aprobaron--, por jóvenes a quienes varios de los candidatos felicitaron continuamente por su participación y preocupación, lo que nos llevó a pensar que bien que les preocupan los jóvenes.
Dicho sea con todo respeto ni siquiera hubo una edecán sabrosona para aligerar el fastidio --y miren que hay mujeres muy hermosas en Oaxaca--, pero fue algo muy cuadrado y como dijo alguien de los participantes fue una enorme repartición de culpas, lo cual no sirve para nada como propuestas para mejorar el mundo legislativo.
Es claro que el debate oaxaqueño fue otra puesta en escena de la magia de las elecciones, producto de los ilusionistas que son tan buenos para esto.
Muchas acusaciones mutuas entre los abanderados de los tres partidos principales, PAN, PRD y PRI.
Pocas fueron contestadas satisfactoriamente y al final los tele espectadores se quedaron con el sabor de que falto la parte importante.
La confrontación civilizada de ideas siempre es buena, pero no hubo tal, los candidatos reflejaron que van con los candidatos a la Presidencia, pero nada de ideologías, absolutamente nada.
Todos absolutamente todos hablaron de un cambio, cosa que ya hemos escuchado por estos rumbos, hicieron compromisos abstractos y tocaron de rozón nada más temas definitorios para México.
Notable fue el acercamiento a los conflictos magisteriales, ni uno solo de ellos condenó el activismo de la Sección 22, el miedo no anda en burro, simplemente no se atrevieron y dijeron cosas que todos ya sabemos, que la educación es fundamental para el desarrollo social, que falta infraestructura, que hay un déficit en el renglón educativo --no solamente financiero--, que ha frenado el avance oaxaqueño.
En ese orden de ideas le aventaron las culpas a la Federación, pareciendo que ninguno de ellos conoce la historia reciente en la que los directores del IEEPO se han atascado de corrupción y de complicidad con los dirigentes magisteriales.
También ahora resulta que la Federación tiene la culpa de todos nuestros males porque no destina más recursos a Oaxaca, insinuaron que el ejercicio directo de los recursos públicos sería mucho mejor en manos de los 570 municipios oaxaqueños.
Cosa que es totalmente falsa, no tienen ni la capacidad ni la debida rendición de cuentas como para ejercer estos presupuestos, no solamente habría que capacitarlos y darles orientación, sino vigilarlos con algo mejor que el Ifaicito o la Auditoría Superior, algo que en verdad fuese capaz de no corromperse y ver que los recursos se apliquen de manera debida.
Pero a ninguno se le ocurrió siquiera mencionar que a los Ayuntamientos ya les compete el asunto educativo, la descentralización que firmó Oaxaca en 1992 tenía como último responsable a los Ayuntamientos.
Pero ninguno se atrevió siquiera a sugerirlo, buen miedo que le tienen a la Sección 22, pondrían en mucho riesgo sus candidaturas.
Dos de ellos serán elegidos en las urnas el primero de julio, luego otro más será Senador por la primera minoría y no faltará otro más que entre por la vía plurinominal.
En sencillo, tendremos cuatro representantes populares por Oaxaca, pero eso según las experiencias recientes no significa casi nada, los actuales senadores no han hecho nada por Oaxaca, tampoco los anteriores y lo peor es que eso no les preocupa mucho que digamos.
El chiste es ocupar una curul en el Senado, gozar de las dietas, los privilegios y lo que significa esa posición de fuerza política.
¿Cuántas veces algún senador por Oaxaca ha realizado una consulta sobre algo que nos interesa?
La verdad es que fue mucho muy aburrido el debate, un montón de lugares comunes, las mismas frases trilladas de las campañas, nada nuevo.
Un derroche inútil sin ninguna trascendencia.
Por eso es que tenemos los “representantes populares” que tenemos.
Cosas de los debates que no son debates.
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